Cómo triunfar en Internet sin tener un sitio web

Imagen de Andrea Picaso
La vertiginosa evolución de Internet y los constantes cambios en los hábitos de los usuarios y consumidores nos hacen replantearnos permanentemente no sólo la cantidad que debemos destinar para asegurar nuestra presencia online, sino que, en muchos casos, hasta nos hace dudar de la relación coste-beneficio de tener un sitio web.
Antes de que alguien ponga el grito en el cielo, no estoy diciendo en absoluto que no sea necesario cultivar y desarrollar el canal de ventas online. La situación actual es esta: Cada vez más, los consumidores entran en Internet desde sus móviles, ya sean móviles o tabletas, quedando el PC de escritorio relegado, prácticamente, a actividades laborales. Lo que sí queda realmente claro es que la gente entra en Internet desde sus móviles, fundamentalmente por cuestiones de ocio y tiempo libre (para comunicarse con sus redes de amigos y contactos, básicamente), por lo cual queda cada vez más alejada la imagen del empleado "robando" minutos de su tiempo laboral para entrar a sus páginas de interés desde su terminal.

La mayoría de los empleados cuentan, hoy por hoy, con un móvil capaz de conectarse a Internet, y gracias a los planes de datos cada vez más accesibles de las compañías de telefonía móvil, prefieren conectarse con sus amigos desde sus móviles privados antes que hacerlo desde sus equipos de trabajo, donde podrían dejar un rastro de sus actividades extra laborales. Las personas también se conectan mientras viajan, o mientras realizan otras actividades, habiendo logrado la independencia plena del enchufe y el cable de red.

En consecuencia, si usted ofrece un servicio business to consumer, es decir, orientado a un consumidor final, deberá estar preparado para seguir presente en el radar de sus consumidores por estos nuevos canales móviles. Veremos con frecuencia creciente como los usuarios visitan una página de Facebook antes que entrar a una página institucional de una empresa, por la sencilla razón de que pasan una gran cantidad de tiempo en esta red social. E igualmente, podremos comprobar cómo cada vez más las cuentas de Twitter de marcas y empresas reciben consultas, reclamos y demanda de soporte, en reemplazo del tradicional canal telefónico o por e-mail.

Entonces, en esta nueva realidad, ¿dónde queda la utilidad de la página institucional? La página institucional es, sin dudas, el canal de comunicación por excelencia de cualquier empresa. Los nuevos lanzamientos de producto, las novedades, las comunicaciones en general con el público no pueden sino ser hechas a través de la página web de la compañía.

Asimismo, los servicios a proveedores, las búsquedas de personal cualificado, y otros servicios propios de la operativa de la empresa pueden ser hechos a través del sitio oficial. Sin duda, cuando un usuario necesita información sobre una empresa, el sitio institucional será la primera fuente de consulta. Pero esto no significa que sea el único canal de ventas. Llegamos así a un nuevo concepto de sitio institucional: no solo se trata de la web de la empresa, sino también del resto de los canales online: las redes sociales. Las perfiles sociales tendrán, casi sin excepción, mucha más llegada al público que el sitio web. Pero sus funciones se complementan.

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