La credibilidad, otro parametro de calidad

Imagen de Andrea Picaso
Cada vez más frecuentemente los usuarios realizan transacciones de compras de productos o contratación de bienes a través de la Internet. Es muy común que el teléfono se use cada vez menos, siendo este canal reemplazado por todas las opciones que la Internet brinda: mensajería en tiempo real, redes sociales, y por supuesto, correo electrónico. Cuando un usuario busca la opción más conveniente para satisfacer su necesidad, es necesario considerar que la página web a la que llega deberá brindarle todas las garantías, en cuanto a una compra rápida y segura, como así también aportar la información necesaria para elegir, teniendo en cuenta que los usuarios están cada vez más y mejor educados.
La credibilidad no sólo nos ayudará a cerrar un mayor número de ventas por Internet, sino que también ayudará a nuestro posicionamiento orgánico, dado que es uno de los parámetros que Google considera a la hora de crear las páginas de resultados.
¿Qué entendemos por credibilidad? En primer lugar, la empresa debe encontrarse plenamente reconocida en su propia página web. Por ello, es necesario que los usuarios dispongan de una dirección física y un teléfono de contacto, como así también de todos los indicios legales, que permitan identificar con total seguridad a la empresa. Es importante que el usuario comprenda que no está realizando una compra a un grupo de "improvisados" que opera desde el garaje de su casa, sino que detrás de esa transacción hay una empresa sólida que garantiza el acuerdo, y es capaz de proveer un eficaz soporte post venta, de esa forma otorgando un valor agregado inapreciable al producto o servicio.
Todo sitio web debería contar con una página netamente institucional, típicamente titulada "Quiénes somos" donde el usuario pueda ver a las personas responsables detrás de la marca o producto, los lo cual contribuirá a reforzar su confianza y mejorar la reputación online del sitio.
La credibilidad viene de la mano con un aumento de la capacidad semántica de Google, que ha venido a cambiar la manera de concebir el objetivo de los contenidos de una página web. Finalmente, siempre surge la pregunta: ¿Para quién terminamos escribiendo, para los usuarios o para Google? La respuesta unívoca debería ser para ambos.

Un claro ejemplo de lo que ya no es posible hacer es "engañar" con el título de un artículo, es decir poner un título con una palabra clave significativa, mientras que en realidad el texto del artículo versa sobre otras cuestiones relacionadas sólo tangencialmente. Por más que el título de ya que el artículo se trata de determinado tema cuando por cierto habla de otra cosa, Google podrá detectar sin problemas el verdadero significado del texto, y, con suerte, hacerlo aparecer en búsquedas relacionadas con ese texto, independientemente del título que el escritor haya pensado para atraer clicks.
Si bien los usuarios consultan diariamente al mega buscador Google, y creen no detectar ningún cambio, al menos desde lo visual, la maquinaria de Google no deja de pensar y desarrollar nuevas patentes, que intenta mejorar la experiencia del usuario: ofrecerle la información que busca en la primera consulta.
Es por ello que se ha tornado tan difícil llevar a cabo un SEO efectivo en cuanto a posicionamiento en las páginas de resultados, ya que las reglas del juego cambian constantemente, y la fórmula que da lugar a las páginas de resultados cuando un usuario realiza una búsqueda es permanentemente mejorada incorporando o quitando variables, tratando de reflejar lo más posible la experiencia que un humano tendría si leyera los miles de millones de páginas web tratando de extraer la información que ese usuario particular busca.
A esto se lo denomina capacidad semántica. Google no sólo es capaz de leer y registrar el texto de una página web, y distintos marcadores de su código de programación, sino que puede perfectamente atribuibles un sentido, una pertenencia semántica de lo que se está diciendo. Por ello, es cada vez más difícil, y ciertamente poco recomendable, "engañar" a Google con técnicas poco éticas, o rápidamente podrá detectar el intento de manipulación y el sitio web podría ser penalizado.

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